martes, 19 de agosto de 2008

martes, 12 de agosto de 2008

Daniel Oblitas


















Avísame si algo te pica

que yo puedo con mucho gusto
ir a rascarte

si la noche está muy oscura
y se te antojan dulces
con almendras y frutos raros de mi bosque
puedes encantarte

deja de pensar en quien tiene la espada
más filosa
y disfruta como te peino los cabellos

Entre los cuadros de vidrio

que reflejan brillo halógeno
esta ella con su traje espacial
queriendo poseer las melodías

con ganas de acercarse
los amos de las luces
danzan a su alrededor
pero no la miran
tratando de hacerle creer
que le son indiferentes

segura de no acalorarse
ella se adorna
con movimientos
dóciles y audaces
para después devorar
al más sensible

Se pierden a veces las llaves

te encuentras cara a cara con tu puerta
desafiante cerrada con la manija quieta
ves a través de sus vidrios
escalones de mármol baldosas blancas
el ascensor que te hace olvidar las escaleras

¿estarán meciéndose en la rama del árbol
o estáticas en la arena?

impotente ante tal hecho
me veo obligado a tocar el timbre
todos despertaran y verán que hoy
vengo con alas de papel celofán

y una enorme campana con sonido lento

Inéditos

Yaki Setton














Haleb
I
Conozco Aleppo como si conociera la palma de mi mano,
recorro con mis ojos cerrados sus calles de bóvedas,
pasajes y recovecos desde sus ocho pequeñas colinas
hasta el barrio judío de Bahsita para tratar de encontrarme
con mi abuelo Jacobo o mi abuela Ana mientras la ciudadela espía
desde allá arriba fortificada y a manera de atalaya sobre las planicies
del Eufrates ¿Será porque sus susurros, sus lentas y suaves palabras
en árabe y hebreo, resuenan todavía en mis oídos o porque su nombre
me suena fértil para los sueños, refugio de nuestros antepasados?
Aram Zobá, Halab, Haleb, Halep, Aleppo la blanca son los nombres
para nombrarte mientras punzantes trompetas resquebrajan las

-----------------------------------------------------------------/ murallas
que caen sobre los indefensos canaanitas y Abraham, con su

------------------------------------------------------------/-/cabeza cubierta
y su cuerpo enjuto, reparte leche entre los pobres y recorre las

--------------------------------------------------------------/callejuelas
junto con Sara, Isaac, Hagar, Ismael.

II
Me entrego a las estrellas mientras rezo en este knis o yamí
a cielo abierto y la brisa de verano acaricia mi boca, acaricia
mis palabras que en árabe o hebreo remedan los gestos y el balanceo
de mi cuerpo, me inclino hacia Jerusalén, me inclino hacia La Meca
y balbuceo bendiciones; escucho en la apacible oscuridad
el lento despertar de Haleb, como yo tumbado en este patio
de columnas y arcos, de nichos y tabernáculos de adobe, me abrazo
al Keter Tora y ardo con él.


III
En el quieto amanecer se escuchan los suaves rasguidos del ud,
el tintineo de un daff, el seco golpeteo sobre el dumbek, la voz
monocorde de un jazan (¿o es un muezzin?) que se frena en las nasales,
se estira en una vocal mientras borda melodías y se agrava,
se torna aguda, dulce, se curva y baila en el aire hasta seguir sola
en el silencio del sol naciente y repite una beraja o
una müwashshah que no aseguran nada salvo olvidar.

Sonthofen, 1945

Sir Arthur Harris dirigió cuatro incursiones
contra Hamburgo en el espacio de diez noches,
conocidas por“Operación Gomorra”.

RAF Bomber Command

Aquí se entra como alemán reza
el cartel que cuelga apenas de un clavo
sobre la puerta del almacén sin techo
mientras las bombas caen sin piedad
ni cuartel sobre las calles repletas
de escombros, de cuerpos de niños
y mujeres descompuestos.
Los bombarderos zumban
sobre quienes no fueron al frente
de batalla. Los calcina vivos
¿nada debe quedar de ellos? ¿Arderán
como en Sodoma o Gomorra?
Una mujer con el pelo chamuscado
cruza de una vereda de cráteres a otra
con la pequeña valija marrón
en su mano tropieza y se lastima
-una ceja le sangra-, la valija
se abre como una explosión
y cae el cuerpo de su niño muerto.

Reichsbahn

La casa tiembla en medio de la noche
mientras siento en la cama el golpe
de una rueda y sus ejes contra los rieles
y durmientes. La locomotora, una Alco
RSD 16 de Ferrocarriles Argentinos,
hace sonar su silbato al tiempo que los vagones
rebotan y rebotan contra mi almohada.
Pasan dos, diez, veintiocho, treinta y seis ...
vagones de ganado, levanto la persiana
para sacar la cabeza pero el alambre de púas
no me deja y de reojo leo Deutsche Reichsbahn
BR 17 1059 y el humo de la máquina me tapa.
No puedo ver más allá, sólo escuchar los golpes
repetidos en los topes de cada vagón entre sí,
los chirridos de frenos gastados e inservibles,
las quejas de los cuerpos apretados porque no hay lugar
para sentarse no hay lugar para desplomarse sólo calor y sed
y nada que tomar nada que comer, estaciones que pasan
de largo y el lento traqueteo que nunca termina en esta casa
llena de grietas tan cerca de una estación de trenes argentinos
tan parecidos a otros trenes que no me dejan dormir.

De Nombres propios, de próxima aparición en Bajo la luna

Leonor Silvestri














La Sociedad Rural

sangre y serrín sobre el piso
carne troceada envuelta
en una corteza de tendones
y grasa blanca
manotones de vísceras retorcidas
dispuestas en bandejas metálicas
lívidos los cuerpos colgando de ganchos
cera que se derrite
bombas de sangre golpean contra el piso
tic tic tic
la carne picada se sienten acompañadas
costillares, extremidades y espaldas
fueron de alguien
sin vida hoy heladas
en las fuentes de plástico
pollos anónimos ya no sufren
la espera de morir
sin poder tocar nunca el piso
en su prisión sacándose los ojos
con el pico atenazado
matan el tiempo
la carne aumento hoy
el mostrador exhibe su lascivia
rosa y roja
participar pasivamente de la matanza, no te da culpa
no.

Sea side town

Observada por tenebroso público
la imagen se congela ante la casa,
sin dejar de aplaudir, me espían
por la rendija de mis parpados
entornados al amanecer

La angustia es plomo
en las venas, en algún lugar
una flor se abre, los pétalos
se abren apretujados en el interior
vivir y desear ya no son la misma cosa

Un montón de ropa abandonada
farsante, como restos de un suicidio
el timbre se confunde con las olas
perfora los pliegues grises de la mañana
la lentitud de los sucesos penetran
la inmensa marisma de la vida
provocan profundas palpitaciones

El rostro es un novio formal y afligido
al que sucumbir en enamoramiento
obsesivo y fútil, quisiera arrojarme delante
de él para protegerlo de las balas,
perdida, y yo
tengo el pecho tan agujereado,
como si me hubieran cagado a tiros

El viaje es aterrador y turbulento
días y días y noches enteras
sin detenerse jamás
sin saber qué significa vivir
adelante, aferrada
sin soltarse jamás
a esta existencia sin sentido

La curtiembre

acostada en la cama
de la pieza de mi hermana
me hurgo los pelos del pubis
negros y crespos
dudo aún pero creo
voy a masturbarme
5 barra bravas me violan
abiertos y fijos
los ojos en las cortinas
cascada de plumetí rosa
se derrama sobre la cómoda
montaña de cueros curtidos con cromo
hedor de vacas pútridas
abyecta topadora de hegemonía humana
coágulos de brea espesa sangre repta río abajo de la ventana
afuera el sol
no lo puedo ver
estoy ocupada

Doppelganger

soy Clint Eastwood
mi pelo es rubio y largo
visto tacones roja falda corta
media red
no deseo haberlo hecho
pero he asesinado con mi revolver ardiente
a la bella adolescente
igualita a mi, es un espejo
escapo disfrazada de madonna en mameluco
me interceptan en el colectivo
me delata mi tacón
corro hacia el laberinto de ese monobloc costero
no grito antes de morir
de un disparo
abro los ojos y te miro de frente

Nuestras vidas tampoco tienen interpretación
Inéditos

Eran tres los que leían


Eran más los que escuchaban

lunes, 14 de julio de 2008