jueves, 15 de noviembre de 2007

Juan Diego Incardona




























formaciones al compás de los bombos de las unidades básicas
redoblantes de las bandas de rock más peleadores que si fueran
buenos federales como ellos que vienen a pisar los jardines--
pasa la comparsa y todo lo que veo me resulta fantasía
porque yo no soy más que un chico de la mano de mi madre
atrás de los tapiales apenas iluminados por los faroles de Larre
que alargan las sombras de los pasistas hasta las banquinas de pasto
donde perros devotos ladran al cielo perseguido por la tormenta
al final del campito de los pampas que enterraron a Ramos Mejía
secretamente
al comienzo de las cuadras de matricerías y talleres
abandonados desde que llegó la importación-
conmueve ver el baile en la vieja calle industrial
los chicos de Las Achiras vienen con la murga del Sur
las pandillas de Villa Lucero malvón rojo en el bajo verano
retumban la cresta del basural de mi carne
donde humean los deshechos imperialistas
el alma de la ciudad
y de la boca de los túneles escapan ratones y vuelan vampiros
-pinchando venas a la burguesía
cruzan la autopista y desatan la violencia
armados con bombitas de agua y espuma de la rabia
implacables en el avance como camiones por la Richieri
mueven las manos frenéticamente y galopan como caudillos
esta montonera sobre piernitas mal alimentadas
que patea cualquier cosa que se cruce en su camino
en competencia con el desfile emplumado de la calle—
pobres pero poderosos
en torno a las lonas pintadas de Viva Perón que se contraen
por los golpes de los murgueros
y los primeros truenos
que sueltan la lluvia sobre la avenida Boulogne Sur Mer-
miren el desbande en el barro
allá se van en todas direcciones
antes los vimos torturados en los galpones de Camino de Cintura
fusilados en los potreros atrás del Mercado Central--
es el cardo lo que crece en las comisarías de Madero
es el olor de la orina lo que corre en el Matanza--
miren allá donde le salió la viuda al gomero
las hormigas de colores voladas en las hojas
por la calle muerta que está llena de autos quemados
van y vienen por los barrios bustos que el tiempo borró sus caras-
la calle muerta está llena de turcos quemados como San Emilio-
los que se ahogaban en el río empujados por los gendarmes
tarareando aires que los perros del campito todavía tragan
de esa carne hinchada se levantaron con el calor
vaciaron las villas y llenaron camiones los punteros
para saquear supermercados en diciembre—
cabecita negra de la Virgen de Luján
entre balas perdidas yo no soy más que un chico
de la mano del carnaval--
que me llamen volador si sé volar (1)
si sé pelear que me llamen hijo.

(1)Sobre un verso de Zona, de Apollinaire.

inéditos, de la serie "Autopista Richieri"

*

Palermo Hollywood

Siempre estoy dado vuelta
Siempre estoy dado vuelta
Siempre estoy dado vuelta y qué!

Flema

Palermo Town Palermo Down
la loba sale de la jaula al norte de la avenida Juan B Justo
en tu honor son estos versos por tus pechos que amamantan el sábado a la noche
camareras y vendedores ambulantes con anillos y poder afrodisíaco

Palermo Town de consumidoras fieles y clientas potenciales
que buscan amores de su vida en los bares de Fitz Roy
No encuentran esas chicas lo que buscan y a cambio les ofrezco souvenires
entre luces y ruidos mundanales doce pesos calman los espíritus

Atormentada porteña, hermana, no reprimas tus deseos
vacía los bolsillos y compra un wonderful object de mi empresa
que el Down calmará tus dolores igual que un analgésico

Palermo Town Palermo Down
Grandes satisfacciones al final de la fiesta
Las chicas recuperan su osadía nocturna
entre brillitos embriagadores un efecto vampírico
altos borrachos del país incrustan maxilares en sus cuellos

Palermo Down de la mar serena estaba la mar
Se apaga el bullicio a medida que amanece el domingo temible
pero ellas vuelven a casa convertidas en reinas
la frente en alto y el glamour hasta las nubes
No hay adjetivos para describir lo bien que les queda

¿Quieren ver los mejores anillos?
Sus inmensos poderes afrodisíacos
las pueden sacar de sus cabales
Es mi deber advertírselos

Palermo Town Palermo Down
la loba vuelve a la jaula después que amasé mis grandes fortunas
En la parada del colectivo recupero el aliento que antes
mis discursos ahogaron de palpitaciones y muletillas

Palermo Town Palermo Down
cada noche peleo mi último round


Vendedor Ambulante

fatisco porteño delta X de mi vida
paralelas doble T delta T noche cerrada
adentro de las cajas me viajan multitudes
a velocidades medias descomponen interiores

tejido epitelial mucosa bañada de mucina
digo hola digo anillos digo suerte padrenuestro
mi verborragia electrificada de adjetivos calificativos
entre mesas vende objetos a las chicas fascinadas

me abro paso desgranando compradores potenciales
un reflejo de neutrones recupera ciudadanos
en la trompa encendida se incorporan las lloronas
palabrejas submaxilares e ideas sublinguales

ojos pintados me relojean cada vez más
la cara ambulatoria y el bulto con lujuria
es la hora del sexo con la clientela cenando
mi flujo radiante anilla manos de insulina

poderes afrodisíacos de los islotes de Langerhans
un entusiasmo nuevo se percibe saltarín
como música electrónica el deseo polimorfo
sacude la pista en plena vereda del Bar Único

discursos vendedores mano femenina en mano
pierden patas las sillas turcas de la hipófisis
saltando en las baldosas de los pubs una rayuela cuyo cielo
nubla la naturaleza humana por encima de los hombros

vendedor ambulante será peor que axones metálicos
perforando cavidades vierte el cefalorraquídeo burgués
cobra el vuelo a las fénix señoritas renacidas de la crisis:
¡Qué bien les quedan los anillos! ¡Bienvenidas al éxito!

inéditos, de la serie La venta ambulante

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