jueves, 28 de junio de 2007

Martín Rodriguez


















Si

La enfermera quiere amamantar
La enfermera está loca
La enfermera tiene
una pasión pública que la vacía,
La enfermera sabe que es criatura fue abandonada,
dejada en la cuna flotando
en el agua, sin nombre,
la enfermera hace suya esa sangre
la sangre es pública
la sangre puede saquearse
La enfermera está sacada: su sangre
en la punta de la aguja,
en los labios,
repite el nombre que quiere ponerle,
lo escribe en un azulejo,
flota,
La enfermera flota en un jardín
de flores arrancadas,
La enfermera recogió todas las flores
y se las puso en el pecho,
mientras se le hacía agua la boca.

Puñal

Estoy completo, sé lo que me falta. Me miro las manos.
Y no tienen callos. No tocaron cosechas.
Me falta una tierra con el talón rojo.
Me falta una tierra sin árbol, sin cosecha, sin gajo.
Me falta una iglesia agraria, humilde,
caminar a ciegas con el puñal
hundido, para que el chorro de sangre
libere a la criatura
Me falta el puñal del corte clavado en el ombligo.
Un jardín talado.
Me falta cortar todas las flores.
Olerlas, y que me huelan hasta hallar al niño que las huele
por primera vez.

Bautista

Los hermanos esperan impacientes, mordiéndose las uñas...
cuando le avisan al padre que nació su cuarto hijo
y sale a fumar solo, mira fijo el edificio Bernasconi,
ese edificio fue declarado de interés cultural.
Y su hijo no le interesa a nadie. La cultura de su hijo
empieza a depender de todo lo que piensa, fumando,
cuando mira al Bernasconi:
“lo imponente de estas construcciones
es que desaparecen, se hunden...”

Bautista es un nombre sacado de la biblia,
al azar.
También podría llamarse Ezequiel, o
Lucas. La biblia es puro azar.
El azar destruye,
en el destino un estigma. Dame un nombre,
dame un talismán.

Oración

por un sueño en pañales,
por un pañal con el puño,
endureciendo ahí, endureciendo ahí,
por un paño tibio en el sueño
que revele
del pañal cagado una paloma blanca, luminosa,
con su puño aferrado
a lo que todavía no existe,
con el mensaje del sexo en los labios,

por un pañal con alas que trae del cielo
los huevitos, el ovario,
el melón, la mamadera tibia, los añillos

De Maternidad Sardá, Editorial VOX